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7 deseos para 2017 que van a gustar a los emprendedores

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Opinión

7 deseos para 2017 que van a gustar a los emprendedores

Comienza un año nuevo tras otro en el que las palabra startup y emprendedores han competido con populismo como palabra del año. Esperemos para este 2017 más arraigo de esta cultura emprendedora y más ideas innovadoras que ayuden a mejorar nuestras vidas mientras respetan el medioambiente. Aquí mis deseos para este año recién estrenado para ayudar a conseguirlo.

  1. Seguridad jurídica

Quedaba poco para finalizar 2016 y se despedía con la noticia de la multa a Airbnb y Homeaway por parte del Ayuntamiento de Barcelona. Todavía en 2016 teníamos otra en la que un juez anulaba otras dos multas a Airbnb por parte de la Generalitat de Catalunya debido al vacío normativo.

Está claro que para un buen desarrollo de las ideas y modelos de negocio disruptivos hace falta un mínimo de seguridad jurídica y de diálogo y comprensión. Las regulaciones limitantes y diversas según la Comunidad Autónoma, las multas, los juicios y las prohibiciones no presentan el mejor escenario para el desarrollo de un espíritu emprendedor ni fomentan las inversiones necesarias para el crecimiento de proyectos. Analizar qué han hecho otras ciudades o países en una situación similar es un paso para poder crear un marco regulatorio adaptado a las diferentes realidades que fomente el uso de nuevas formas de consumo y producción.

  1. Innovación regulatoria

Y por pedir que no quede. La innovación regulatoria no debería ser exclusiva de los países de nuestro entorno. En el nuestro, previo diálogo con todas la partes implicadas, se deberían desarrollar regulaciones que aporten seguridad y fomento real de las actividades. La ley 5/2015 de Fomento de la Financiación Empresarial, ley donde viene recogido el crowdfunding (equity y lending), sería un ejemplo de ello. Y todo ello a pesar de ser susceptible de mejoras que dispararon algunas alarmas tras ver la luz. A fecha de hoy ha resultado una normativa con carencias y límites proteccionistas, pero a la altura de los países de nuestro entorno y sin fuertes trabas al desarrollo de la actividad aportando, de esta manera, cierta seguridad a las partes implicadas.

Tras el Brexit, son muchas las ciudades que se han postulado como herederas de la City. En España, Madrid y Barcelona son dos de las que compiten por ese puesto, junto con otras como Berlín. Mientras políticos de uno y otro color se unen para lograr este objetivo, tenemos regulaciones que frenan la innovación con la consiguiente y comprensible huida de talento y de impuestos. Claramente estamos aún lejos de conseguir ser herederos de nada más que de las trabas al desarrollo empresarial.

  1. Financiación

La financiación es esencial hoy día para el crecimiento de los proyectos. Favorecer ésta mediante incentivos fiscales y eliminar o suavizar algunos de los límites recogidos en la Ley de Fomento de Financiación Empresarial (límite de fondos por parte de los promotores, límites de inversión por parte de los inversores y límite de superación del objetivo de la inversión) ayudaría a que nuestro país fuese más competitivo con respecto a los países de nuestro entorno. En el caso del crowdfunding, estamos viendo cómo poco a poco esta actividad se está convirtiendo en algo habitual a la hora de cubrir las necesidades de capital de las empresas en sus diferentes etapas y haciendo uso de la modalidad adecuada (recompensas, equity y lending).

Con respecto a los business angels, se debería reconocer mediante incentivos fiscales el riesgo al que se exponen al invertir en startups en etapas iniciales y con alta incertidumbre y elevada tasa de fracaso. Su labor es esencial tanto por el apoyo económico como por el conocimiento que aportan en esas etapas incipientes. El fomento de su actividad va muy ligado tanto al número de proyectos que ven la luz como al éxito de los mismos.

  1. Aprecio y reconocimiento

Siempre se ha dicho que España no es un país para emprendedores, y quizás sea cierto. Lo que para mí está claro es que España es un país de emprendedores. Actualmente – y desde hace ya demasiado tiempo – las circunstancias son muy desfavorables en materia legislativa y fiscal, pero aún así, y haciendo frente a esas dificultades, en nuestro país se desarrollan proyectos muy potentes y competitivos. España ha sido, es y será un país de emprendedores. Eso sí, con un ancla atada al pasaporte de la que hay que desprenderse de una vez por todas.

El reconocimiento y aprecio por parte de la sociedad a estos emprendedores debería contribuir a una mejora de esas históricas circunstancias. Es hora de superar antiguos prejuicios sobre el empresariado español y darnos cuenta de que nuestros emprendedores están en la vanguardia, aún en un escenario con mayores dificultades que en otros países.

  1. Apoyo público (más allá de que no molesten)

Suelo hablar muy a menudo con emprendedores de diferentes ciudades y siempre les hago la misma pregunta: ¿Recibes apoyo de tu ayuntamiento y/o comunidad autónoma? La respuesta es casi siempre – por no decir siempre – la misma: “Con que me dejen tranquilo me vale”. Mi sentimiento al escuchar esas palabras es siempre el mismo: tristeza.

Es triste que una persona que quiere lanzarse a montar algo por cuenta propia obtenga consuelo simplemente con que la administración pública de turno le deje tranquilo. Es sintomático de la inseguridad jurídica en la que vivimos y de la falta de apoyo recibida. La riqueza económica de un país – y todo lo que deriva de ella – viene determinada por el tejido empresarial, y éste ha de ser favorecido por la administración pública. Más allá de Enisa y algunas ayudas a nivel ayuntamiento o comunidad, existen ejemplos de amplio apoyo y participación activa en otros países que, gracias a las mismas, hoy día están a la altura de Silicon Valley.

Para empezar, incentivos fiscales en los primeros años, menos trabas burocráticas y un sistema de autónomos (a ver en qué queda la propuesta de ley) donde no haya que pagar antes de obtener beneficios nos haría subir peldaños en el ranking de los mejores países para hacer negocios.

  1. Colaboración entre emprendedores

Pero no todo hay que volcarlo en papá Estado. Los emprendedores, sobre todo los del sector colaborativo, han de ser coherentes con el sector al que pertenecen y buscar y ofrecer colaboración a sus colegas de oficio. La colaboración entre nuevos y veteranos y entre proyectos debería ser la tónica predominante. Ser competitivos y colaborativos es un deseo que no sólo ofrece valor social, a nivel empresarial tiene muchas ventajas, tal y como se puso de manifiesto en la aceleración conjunta de tres proyectos que tuvo lugar en OuiShare Fest Startups, los premios que organicé para dar a conocer las iniciativas más colaborativas del sector.

Para este año pondré mi granito de arena y para ello ya os adelanto que está a punto de salir un proyecto en alianza con otros países de Latinoamérica para crear comunidad entre los emprendedores en diferentes etapas. Más noticias en pocas semanas en este mismo medio.

  1. Colaboración con el sector tradicional

Por suerte, las empresas tradicionales son muy conscientes de qué es lo que conviene a sus modelos de negocio y sus organizaciones. La innovación, en todos los sentidos, es clave para ellos y por eso cada vez son más las que están poniendo sus ojos en las startups. Para mí este 2016 ha sido el año de las aceleradoras corporativas, a través de las cuales las empresas buscan – o deberían buscar – esa innovación que traen consigo este tipo de empresas, aprender de su cultura organizativa (agilidad y resiliencia) y atraer talento en forma de emprendedores y líderes. Y parece ser que la tendencia en cuanto a incubadoras y aceleradoras continuará al alza este 2017, con medidas de fomento como las de la Generalitat de Catalunya y otras del Ayuntamiento de Barcelona de la que os hablaré en breve.

Por su parte, las empresas también han de aportar para que la colaboración sea bidireccional. En este caso tienen también mucho que ofrecer: recursos (económicos, espacios, personal), experiencia y know how y la confianza que atesoran por parte de la sociedad.

Pero no sólo de las aceleradoras viven estas relaciones. Para mí uno de los grandes ejemplos de estas sinergias en el sector colaborativo está en Francia con Yescapa (alquiler de autocaravanas P2P) y Maif (cooperativa de seguros) y el fondo de inversión de €125M creado por ésta última para invertir en este tipo de startups. Para 2017 estaría genial contar con un ejemplo español.

Por un 2017 más colaborativo e inclusivo

Más colaborativo para que sigan apareciendo nuevas herramientas que nos permitan a la ciudadanía consumir y producir de manera alternativa, más social y sostenible haciendo uso de nuestros recursos infrautilizados. Más colaborativo para que las plataformas existentes se afiancen como una manera más de hacer las cosas en nuestro día a día.

Y más inclusivo para que estas formas alternativas lleguen al mayor número de personas, sin excluir al sector tradicional y a la Administración Pública.

Hasta aquí mis deseos, a partir de ahora a ver cuántos se cumplen. Por mi parte lo pondré todo para conseguirlo y lo iré plasmando en este blog, donde espero seguir contando con vuestras opiniones y comentarios.

Feliz 2017

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Fundador de startupscolaborativas.com y conector en OuiShare. Emprendedor y consultor especializado en el sector colaborativo. Entusiasta de los sistemas que empoderan a las personas, los modelos de negocio innovadores y los emprendedores sin miedo a equivocarse. Sígueme en twitter @PakoBautista

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