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Tres bulos del sector colaborativo para cerrar 2017

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Tres bulos del sector colaborativo para cerrar 2017

No, ni hay un impuesto Wallapop, ni Uber va a dejar de operar en España, ni la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea va a afectar a la economía colaborativa. Para cerrar este 2017, vamos a hacer un recorrido por los bulos más extendidos en esta recta final del año.

Bulo 1: El impuesto Wallapop

Una de mis favoritas es esta del “impuesto Wallapop”. A través de titulares como éste se empezó a crear la sensación de que el Ministro Montoro había puesto sus ojos en la segunda mano -como sí que ha hecho con el sector de alojamientos– y que nos iba a pedir tributar por cada transacción realizada a través de las plataformas de segunda mano.

Pues bien, la buena noticia es que el Señor Ministro no ha tenido nada que ver con el tema y que todo esto viene por una consulta que hizo un particular a Hacienda sobre la tributación de la segunda mano. La mala es que, efectivamente, desde 1993 existe un impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP) que grava toda aquella transacción de bienes no sujeta a IVA.

Es decir, que teoricamente todos deberíamos pagar estos impuestos que gravan este tipo de transacciones (tanto el que vende, si existe plusvalía, como el que compra, por el impuesto en sí) y que pocos pagan, más allá de cuando compramos un coche de segunda mano a un particular o similar que conlleve cambio de titular y que, por tanto, sea trazable por la Administración Pública. Es cierto que hoy día, gracias a la trazabilidad que ofrecen las plataformas, es posible tener mayor constancia de esas transacciones por parte de Hacienda, pero también es cierto que depende del modelo de plataforma, ya que muchas de ellas, como Vibbo o la misma Wallapop, no siempre permiten cerrar la transacción a través del portal, con lo cual no existe constancia de la misma.

Y, por último, también es cierto que no parece tener sentido tener que pagar cantidades ridículas por según qué tipo de transacción de escaso valor. Más aún conociendo el impacto medioambiental positivo que tiene este sector, que debería ser fomentado en lugar de obstaculizado.

En resumen, el famoso “impuesto Wallapop” que copó titulares ni es nuevo ni tiene nada que ver con la plataforma. Se trata, nuevamente, de una alarma generada por una parte de la prensa – otros periodistas enseguida se hicieron eco del bulo y lo aclararon – que busca simplemente el click – clickbait para ser exactos – y que desinforma y genera revuelos por el camino.

Bulo 2: Uber cierra

En este caso, quede claro de manera previa que la actividad pertenece al sector “bajo demanda” y no de la economía colaborativa. Aquí más información sobre el tema.

La noticia saltó el pasado día 20 de diciembre cuando se hizo pública la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) relativa al caso UberPOP, el servicio de Uber con el que entró en España y que facilitaba que particulares pudiesen ofrecer servicios de transporte urbano a otros particulares usando su propio vehículo a través de una aplicación móvil sin necesidad de licencia.

Efectivamente, la sentencia deja claro que este servicio debe ser considerado “un servicio de transporte” y ajustarse a las normativas de ese sector, incluida la prestación del servicio con una autorización o licencia. ¿Entonces Uber ya no puede operar en España? Pues al contrario de lo que reflejaban muchos titulares – entre ellos éste que me llamó especialmente la atención y tiene buena parte de culpa de que me haya decidido a escribir este artículo – a Uber no le afecta en nada, ya que, tal y como opera actualmente en España – y en la mayoría de ciudades europeas – a través de su servicio UberX, lo hace a través de autorizaciones de arrendamiento de vehículos con conductor (VTC) . Este servicio obligatoriamente ha de ser ofrecido por conductores profesionales o flotas de vehículos, y en ambos casos con dichas autorizaciones VTC.

Bulo 3: Esto afectará a la economía colaborativa

También hay varios titulares en los que se lee que esta sentencia es tan sólo el principio y que a partir de aquí comenzará a afectar a otros modelos. Nada más lejos de la realidad, ya que la sentencia que ayudará al juez de Barcelona que ha de dar respuesta a la demanda interpuesta por Élite Taxi en 2014 pone de manifiesto que hay un problema que afecta a un sector muy regulado – en este caso a través de la LOTT y el ROTT -, en el que se exigen licencias para poder operar y donde esta aplicación (UberPop) parece ser que no es un Servicio de la Sociedad de la Información, de acuerdo a los preceptos de la LSSI
y sí que ofrece un servicio de transporte. En dicha sentencia se hace mención a la relación esencial de la empresa con los conductores debido a la fijación de precios, el control ejercido sobre el comportamiento de estos o la calidad de los vehículos. Estos factores parecen ser determinantes a la hora de diferenciar entre un mero intermediario (plataforma) y el prestador del servicio subyacente.

En las plataformas de economía colaborativa, como por ejemplo SocialCar, Airbnb o BlaBlaCar, no existen estos factores, ya que son los usuarios los que deciden libremente los precios, y son las valoraciones de los mismos usuarios los que determinan la idoneidad de un oferente del servicio, actuando en consecuencia estas empresas como meros intermediarios, aunque muchos ofrezcan valor añadido a través de seguros u otros mecanismos que aportan seguridad y confianza. Por supuesto, si ya pasamos a otras más allá del alojamiento y transporte – que recordemos que existe economía colaborativa más allá de estas actividades, como puede ser el crowdfunding o la segunda mano – parece aún más difícil pensar que pueda afectar en algo a estos modelos.

En cambio, sí que podría afectar a otras actividades englobadas bajo la misma economía “bajo demanda” tipo Glovo, UberEats o Deliveroo, donde los temas de laboralidad aún no están muy claros y donde ya han salido una resolución de la Inspección de Trabajo en la que se reconoce a los riders como trabajadores, y por tanto se exigen cotizaciones a la Seguridad Social atrasadas. Deliveroo ya ha declarado que recurrirá esta decisión, con lo cual ya iremos viendo resultados.

My two cents

Mientras ocurre todo esto, parece que toma fuerza aquella diferenciación que se hizo en este mismo 2017 a través del informe de Sharing España, en el que tuve el placer de participar, entre economía colaborativa y bajo demanda. El carácter profesional en la prestación del servicio, clave para aquella diferenciación, va a ser a su vez clave para determinar si existe relación laboral entre las plataformas y sus “colaboradores”, siendo esto una incidencia decisiva para diferenciar entre un servicio de la sociedad de la información y la prestación del servicio subyacente.

Este 2017 ha sido un año muy interesante, que comenzamos con la sentencia BlaBlaCar -por la cual se reconocía que la empresa francesa no es una empresa de transporte- y que, como vemos, finalizamos también con movimientos que continúan dando vida a un sector que aún está en fases muy iniciales. Este es un sector que aún tiene mucho que madurar y crecer y que mediante la regulación – cuando sea necesaria – debemos encajar para que continúe formando parte de nuestro día a día con seguridad jurídica, tanto para los usuarios como para los emprendedores que crean modelos disruptivos que ofrecen mayor eficiencia.

Lo que no me parece tan interesante es la creciente desinformación proporcionada por algunos medios que, o bien no tienen claro sobre qué están escribiendo, o bien directamente lo saben pero quieren generar fricciones innecesarias para conseguir más visitas o contentar a algún sector determinado. Queda a criterio del lector decidir cuál de las dos le parece más grave. Yo personalmente tengo más comprensión con los errores que con la intencionalidad.

De todas maneras, toca despedir el año de manera positiva y con la mirada puesta en año nuevo en el que seguirán pasando cosas interesantes y en el que yo personalmente seguiré fomentando este sector. Espero poder daros noticias en las próximas semanas sobre Sharing Madrid y otros proyectos en los que ya estoy trabajando.

Por un año nuevo cargado de colaboración, creación y buenos proyectos.

¡Feliz 2018!

Y no olvides que aún puedes ser mecenas de mi libro “Del Hospitium al Turismo 4.0”, donde desvelo otros mitos asociados al sector, como que todo esto del compartir con desconocidos lo inventaron las plataformas :).

Foto de portada by unsplash-logoKayla Velasquez

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Fundador de startupscolaborativas.com y conector en OuiShare. Emprendedor y consultor especializado en el sector colaborativo. Entusiasta de los sistemas que empoderan a las personas, los modelos de negocio innovadores y los emprendedores sin miedo a equivocarse. Sígueme en twitter @PakoBautista

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