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Día Mundial del Turismo: por un desarrollo sostenible y distribuido

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Día Mundial del Turismo: por un desarrollo sostenible y distribuido

Tras la Semana Europea de la Movilidad, llega el Día Mundial del Turismo Sostenible. Otra oportunidad para analizar de dónde viene la actual problemática del sector y hacia dónde enfocar la búsqueda de soluciones.

Día Mundial del Turismo

El Día Mundial del Turismo lleva celebrándose desde 1980 cada 27 de septiembre, día en que los Estatutos de la Organización Mundial del Turismo (OMT) entraron en vigor. La paz y el diálogo, la energía, la accesibilidad, el patrimonio mundial y el agua en el turismo han sido algunos de los temas abordados en las 37 ediciones anteriores. Este año lleva como lema “El turismo sostenible como instrumento de desarrollo”.

El evento, que se celebrará en Qatar, se estructurará en torno a dos sesiones centradas en «El turismo como motor de crecimiento económico» y «El turismo y el planeta: comprometidos con un futuro más verde». Además, habrá un grupo de reflexión de alto nivel que se ocupará de abrir el debate sobre el potencial del sector para promover la conservación de las culturas y el entendimiento mutuo.

De manera paralela a los eventos que tendrán lugar en Qatar, el Día Mundial del Turismo se celebrará en todo el mundo. La OMT hace un llamamiento a la comunidad turística, incluidos los viajeros, el sector privado, los gobiernos y la sociedad civil, para que se sumen a las celebraciones y las compartan en el siguiente enlace.

Algunas cifras del turismo

El año pasado, 1.235 millones de viajeros cruzaron las fronteras internacionales en un solo año. Según estimaciones de la OMT, para 2030, estos 1.200 millones se habrán convertido en 1.800 millones. La cuestión que se plantea es cómo podemos hacer que estos 1.800 millones de oportunidades contribuyan a que este mundo sea un lugar mejor, y a impulsar el desarrollo sostenible en sus tres pilares.

Es nuestro país, el turismo representa ya el 11% de PIB y España sigue subiendo en el ranking de países receptores, rozando el segundo puesto con unos 83 millones de turistas que se cree se pueden recibir este año. No es difícil imaginar el poder llegar a esa cifra tras los 36 millones recibidos sólo en primer semestre, con un repunte del 11% con respecto al año anterior. Nuestra demanda está compuesta principalmente por británicos, alemanes y franceses. Los destinos más visitados por comunidades lo encabeza Cataluña, seguida por Canarias, Baleares y Andalucía.

Mientras, las polémicas en torno a esta industria tampoco dejan de crecer dentro de nuestras fronteras. Este año ha estado marcado por la “turismofobia”, aunque tras los atentados de Barcelona se puso de manifiesto que el fenómeno del “turismo prestado” – ese extra de visitantes que recibimos por problemas en otros países – puede ocurrir a la inversa. La duda es si no todo visitante es prestado, ya que su vuelta dependerá siempre de la experiencia que haya tenido.

Grandes cifras que crean grandes problemas

Cada vez es más común hablar del triple impacto para que cualquier actividad económica sea lo más sostenible posible. El impacto positivo a nivel social, medioambiental y económico es esencial para empezar a cambiar las cosas en materia de cambio climático y desigualdades sociales. De manera muy breve, vamos a reflexionar sobre este tripe impacto dentro la industria turística en España:

Impacto social

Muchas de las quejas en relación con la turismofobia provienen de vecinos cansados de ruidos producidos por turistas que no respetan las horas de descanso, unido a la cantidad ingente de gente acumulada por zonas concentradas de las ciudades. Por desgracia, estas son algunas de las externalidades negativas inherentes a la actividad turística. No sólo estamos hablando de si los visitantes se hospedan en un hotel o en apartamento turístico. La concentración de bares, las zonas de fiesta y la afluencia de cruceristas y excursionistas hacen que el impacto de esta actividad se extienda a muchas otras partes de las ciudades independientemente de donde se concentren las pernoctaciones.

Por otra parte, muchas otras quejas vienen de personas que ven cómo los alquileres de viviendas residenciales continúan con su escalada de precios y expulsan a los vecinos de los barrios. La llamada gentrificación o turistificación ha copado muchos de los titulares relacionados. A falta de datos y cifras en estudios independientes que indiquen cuáles son las causas reales y principales de este fenómeno, me decanto por un conjunto de circunstancias como la bajada de la oferta de viviendas durante la crisis, el aumento de la demanda tras la recuperación, las regulaciones que fomentan la especulación – tema que trataré en otra entrada – y las viviendas vacacionales profesionales de grandes fondos como desencadenantes de esta tormenta perfecta.

Impacto medioambiental

Desde que se sale de casa hasta que se llega al destino ya estamos creando una huella ecológica debido a los desplazamientos. Una vez en el lugar elegido, unimos nuestro impacto con el de residentes y otros turistas.

El consumo de recursos – agua y energía principalmente – concentrado en poco tiempo y la generación de residuos, así como el impacto del aumento de las emisiones debidas al tráfico, hacen estragos en los territorios que acogen esta actividad. Si a todo esto le unimos la construcción y mantenimiento de campos de golf y otras instalaciones dedicadas al entretenimiento y ocio del turista, claramente no podemos hablar de turismo sostenible.

La industria turística siempre ha ido acompañada de un alto coste medioambiental, y la construcción de hoteles en casi cualquier parte, rompiendo paisajes naturales, es una clara muestra de ello. Benidorm y Mallorca son dos de los muchos ejemplos de hasta dónde pueden llegar los destinos para aumentar su capacidad de acogida. Por todo esto, la acogida de turistas en construcciones ya existentes – véase hogares – es una de las claves para seguir creciendo con un menor coste marginal para el medioambiente.

Impacto económico

El impacto de la industria turística en nuestra economía es alto. Como decíamos al principio, representa un 11% del PIB. En cuanto al empleo estaría en torno al 13,9% del total. En cuanto a su distribución, se concentra en las seis Comunidades Autónomas que más turistas reciben y, por último, cuenta con una tasa de temporalidad del 38,4%.

Siguiendo con el empleo, cabe destacar que, mientras el turismo crece a un ritmo del 10%, aumentando las molestias a la población y consumiendo recursos, es decir, incrementando el coste social, el beneficio no se distribuye de igual manera, creciendo los salarios a un ritmo incluso por debajo de la inflación. Es decir, que mientras los turistas llevan gastados en España durante el primer trimestre de 2017 25.500 millones de euros, hay trabajadores del sector que han perdido poder adquisitivo.

Rol de la economía colaborativa

La economía colaborativa desempeña un papel importante y creciente en la industria turística. Modalidades de alojamiento como el homesharing (modalidad que recoge desde quedarte en casa de alguien que tienen una habitación libre y la quiere alquilar, a una casa entera mientras el propietario está fuera, pasando por una segunda vivienda que se usa tan sólo unos meses al año, hasta dormir en el sofá de alguien de manera gratuita); nuevas formas de viajar más económicas y sostenibles compartiendo mesa en el AVE, o bien compartiendo trayecto y gastos en coche con desconocidos (carpooling); y experiencias a través de plataformas que contactan a viajeros con personas locales para actividades o incluso comidas caseras, conforman el abanico de opciones en las que el sector colaborativo tiene un peso creciente.

La demanda de estos servicios continúa aumentando a pasos agigantados debido a la buena acogida que están teniendo. Frente a la oferta estandarizada, las nuevas formas de viajar basadas en experiencias más auténticas está creando un auténtico tsunami en la industria. Los titulares de competencia desleal – cuando simplemente es competencia -, no pagar impuestos – la trazabilidad de las plataformas digitales hace aflorar la economía sumergida de antaño – y ser los culpables de la masificación turística – crecimiento debido a la situación geopolítica de países de nuestro entorno que son competencia directa por la modalidad turística – son un reflejo de la importancia que están cogiendo estas nuevas actividades basadas en los pares.

Aunque en la mayoría de los casos se tiene por respuesta estas acusaciones mencionadas, por suerte, dentro de los sectores tradicionales los hay que han visto una oportunidad de innovar e hibridar modelos para adaptar el servicio a lo que la demanda está pidiendo. En este sentido, cabe destacar el aumento de turistas (+33,8%) que han decidido pasar sus vacaciones en viviendas vacacionales en nuestro país, siendo ya la cifra de 4 millones.

Ventajas de las nuevas formas de alojamiento

Al suponer uno de los grandes focos de fricción con el sector tradicional, vamos a analizar algunos de sus beneficios:

  • Aumento de plazas sin nueva construcción.
  • Rentabilización de la vivienda.
  • Distribución de plazas en zonas no turísticas.
  • Beneficio para el comercio que no está situado en zonas típicamente turísticas.
  • Menor consumo de agua y energía.
  • Trazabilidad de las operaciones para la combatir economía sumergida.
  • El turista entra en contacto con personas del lugar y vive una experiencia como local.

Y todo esto debería conllevar:

  • Desestacionalización: algunos hoteles – por ejemplo de Baleares – cierran en temporada baja, las casas no.
  • Descentralización: hasta ahora la mayoría de turistas iban a donde había hoteles, ahora van también a casas y estas están por toda la ciudad y todos los núcleos urbanos de cualquier tamaño.
  • Pasar de un modelo de sol y playa únicamente a otro con una amplia oferta cultural, gastronómica y paisajística, entre otras, de cara a luchar contra el abandono de algunos territorios, que ven cómo aparecen en el ranking europeo de ciudades menos visitadas, aun siendo España el tercer país del mundo con mayor número de bienes patrimonio de la humanidad.

Un ejemplo sería lo ocurrido en Suecia a través de su partnership con Airbnb.

My two cents

“Los problemas de saturación y turismofobia que sufren algunos destinos pueden solucionarse con acuerdos con las navieras y plataformas como Airbnb, y una gestión imaginativa del crecimiento turístico”.

“Si todos los residentes de esos destinos pudieran beneficiarse del turismo, no tendríamos protestas en la calle”.

“Tenemos que ser más imaginativos para resolver este tipo de problemas, ya que lo fácil sería frenar a los turistas, pero es un camino muy peligroso, pues otros destinos tomarían relevo a Europa”.

Estas son algunas de las palabras que pronunció el hasta ahora Secretario General de la Organización Mundial del Turismo. Además, dentro del mismo discurso pronunciado el pasado 10 de septiembre, añadió:

“Se debe invertir en nuevos destinos y productos que permitan quitar presión de los centros de las ciudades, lo que debe ir acompañado de incentivos fiscales a los emprendedores o medidas como un transporte gratuito para aquellos turistas que quieran visitar sitios cercanos al destino. Los lugares de un gran atractivo turístico y muy demandados deberían ser como imanes para toda la región, a fin de repartir de forma justa los beneficios del turismo entre todos”.

Poco más que añadir tras estas interesantes palabras repletas de búsqueda de soluciones. Simplemente que el uso de datos para la toma de decisiones buscando el interés general, el desarrollo y uso de la tecnología para seguir buscando la mejor experiencia del viajero y así poder seguir compitiendo, así como la búsqueda de la distribución territorial y temporal son temas básicos para que esta actividad continúe creciendo realmente de manera más sostenible y equitativa. En todo esto la economía digital y colaborativa tiene mucho que decir y aportar.

Feliz Día Mundial del Turismo Sostenible

Foto de portada by Val Vesa

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Fundador de startupscolaborativas.com y conector en OuiShare. Emprendedor y consultor especializado en el sector colaborativo. Entusiasta de los sistemas que empoderan a las personas, los modelos de negocio innovadores y los emprendedores sin miedo a equivocarse.
Sígueme en twitter @PakoBautista

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