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Farmidable, alimentación con impacto positivo

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Farmidable, alimentación con impacto positivo

De la huerta a tu mesa pasando por el colegio. El modelo de Farmidable, que acaba de cerrar una campaña de equity crowdfunding de 90.000 € en 8 días, se basa en ‘la alimentación Km 0’ con una distribución directa del productor al consumidor final mediante comunidades naturales ya constituidas,  como por ejemplo los centros educativos o los centros empresariales.

Farmidable: del productor local al consumidor

Farmidable fomenta un modelo de consumo basado en la cercanía. Se trata de una plataforma de origen madrileño y creada en 2016, que une a consumidores y productores locales, sin intermediarios y de manera profesional, a través de comunidades naturales de consumo ya constituidas, como los colegios. Los consumidores de cada comunidad realizan el pedido a través de su web o app móvil desde cualquier lugar y lo recogen a la salida del colegio, lo que permite, de esta manera, reducir la huella de carbono al aprovechar un desplazamiento que ya se iba a efectuar.

La startup pretende poner al alcance de todos los consumidores alimentos de producción local, sanos, de calidad, frescos y de temporada, de manera fácil, accesible y sin realizar un gran desembolso. Sus fundadores, Alberto Palacios, Alessandro Lambertini y Pablo Stürzer, sostienen que la sinergia entre economía colaborativa y alimentación es la fuente de inspiración que los llevó a crear Farmidable para consolidar un comercio más justo, colaborativo y responsable”.

Los tres emprendedores muestran un perfil similar: pasan de los 40, ostentan una dilatada carrera profesional en el sector del marketing e inquietudes tanto por el emprendimiento como por la sostenibilidad y el impacto de los proyectos.

Diferenciación

La principal diferenciación de Farmidable con respecto a otras soluciones similares es su canal de distribución: las comunidades naturales de consumo. Por el momento, están presentes en colegios, concretamente en aquellos centros educativos que impulsan un plan pedagógico social de fomento de nuevos modelos de consumo, desarrollo sostenible y actividades en beneficio de la comunidad local. El colegio Zola de Las Rozas (Madrid) es el proyecto piloto de la startup, pero su objetivo es extender su modelo a otros centros y comunidades naturales de consumo como empresas, centros de culto, ayuntamientos, y a grupos de consumo convencionales previamente constituidos.

Dentro de su misión de crear un impacto positivo, plantean la generación de empleo directo e indirecto con la contratación, bien laboral, bien a través de acuerdos, con organizaciones que trabajan con personas desfavorecidas, produciendo un impacto directamente en la integración socio-laboral (labor socioterapéutica). En términos de generación directa de empleo, se contratará a personas en riesgo de exclusión para la gestión semanal de la elaboración y entrega de los pedidos.    

Línea Semilla de la Bolsa Social

Para lograr todo esto han tenido éxito en su reciente campaña, con la que buscaban una ampliación de capital de 60.000 a 90.000 euros haciendo uso del equity crowdfunding a través de la Bolsa Social. La campaña tuvo tal acogida que a los 8 días estaba completada en un 125% (el máximo permitido por la regulación de 2015 para el fomento de la financiación empresarial). Se trata de otro ejemplo claro del creciente interés que despiertan entre los inversores los nuevos proyectos del sector colaborativo de alto impacto positivo.

Esta campaña, además, se enmarca en una nueva e interesante línea de financiación de la Bolsa Social, la Línea Semilla. Esta línea está destinada a empresas que pretenden mejorar la sociedad o el medio ambiente y que, asimismo, cuentan con un buen modelo de negocio en su primera fase de desarrollo y necesitan un primer impulso de capital de hasta 100.000 euros.

Entre los principales factores de impacto social de Farmidable cabe mencionar la concienciación de la producción local y sostenible entre los consumidores, la reducción de la huella de carbono, el desarrollo de la economía local y la preservación de la biodiversidad de cultivos o la inclusión laboral de personas en riesgo de exclusión, por la generación de empleo directo e indirecto de colectivos desfavorecidos.

El modelo de negocio de Farmidable está basado en el cobro de un margen al productor sobre cada venta (15% sobre el total facturado). De este margen, un 3% se destina al colegio para ayudar a promover acciones orientadas a un fin social específico.

Planes a corto y medio tras inversión

En esta primera fase de lanzamiento se van a centrar en los colegios, como comunidades de consumo ya existentes que son, y paralelamente, arrancarán en empresas que, por motivos geográficos y estratégicos, apoyen la expansión a otras zonas. Posteriormente, se extenderá el modelo a otro tipo de comunidades. La experiencia adquirida en el Colegio Zola de Las Rozas les servirá para llegar a más colegios y empresas de la zona.

La estrategia que quieren desarrollar es crecer de forma controlada y orgánica, asegurando que tienen optimizado el funcionamiento de las primeras comunidades y su logística para, no antes de 1 año, plantear posiblemente una segunda ronda que les permita crecer y ampliar el servicio Farmidable más rápido.

My two cents

Tuve el placer de ofrecer una charla durante la presentación de Farmidable frente a los inversores de la Bolsa Social. En la misma hablé del impacto positivo de la economía colaborativa en varios sectores, entre ellos el turismo, la movilidad, la energía, segunda mano, finanzas y la alimentación.

Con respecto a este último, cabe recordar el impacto negativo que supone la huella ecológica que producen muchos alimentos, que de media viajan 2500 kms y están de 5 a 7 días de trayecto, con la consecuente pérdida de nutrientes. Estoy seguro de que proyectos como Farmidable, los huertos urbanos, los huertos compartidos y empresas como Niwa ayudan no sólo a reducir ese coste medioambiental que produce el sistema de alimentación actual, sino también a aumentar el grado de cultura alimentaria debido al contacto directo con los productores. Éste es un factor realmente necesario en un momento en el que pocos sabemos lo que realmente comemos.

Nuevamente toca comentar el papel que pueden jugar las empresas tradicionales en este escenario de cambio haciendo uso de soluciones colaborativas, pudiendo ayudar a reducir ese impacto y a crear hábitos de consumo más saludables para sus trabajadores. Además, ¿os imagináis lo práctico que sería llevarte la compra directamente del trabajo? 

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Fundador de startupscolaborativas.com y conector en OuiShare. Emprendedor y consultor especializado en el sector colaborativo. Entusiasta de los sistemas que empoderan a las personas, los modelos de negocio innovadores y los emprendedores sin miedo a equivocarse. Sígueme en twitter @PakoBautista

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