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Sentencia BlaBlaCar: respaldo judicial a la economía colaborativa

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Sentencia BlaBlaCar: respaldo judicial a la economía colaborativa

El pasado 2 de febrero, el juez que tenía en sus manos desde hacía más de un año el destino de BlaBlaCar en España ha dado la razón a este último, rechazando las pretensiones de la demandante, la patronal de autobuses Confebus. Aquí un artículo comentando los aspectos jurídicos de la misma.

La economía colaborativa en los tribunales

Corría agosto de 2015 cuando saltaba la noticia de que Confebus había presentado una demanda contra BlaBlaCar por competencia desleal. En octubre de ese mismo año, el juez – el mismo de UberPop, sí, pero son casos y modelos diferentes – escuchó a las partes en una vista oral y, meses después, a principios de febrero de 2016, acabó desestimando las medidas cautelares que habían solicitado los demandantes.

A finales de la pasada semana, justo un año después de la esa desestimación de las medidas cautelares, veíamos publicado el resultado de ese juicio, que acaba dando la razón a BlaBlacar – y en buena parte al conjunto de la economía colaborativa – respaldando al sector. Un sector que viene arrastrando ya desde hace algunos años las acusaciones de economía sumergida – los hay que no quieren reconocer la palabra trazabilidad – y de competencia desleal – un mantra del sector tradicional como vía rápida frente a ofrecer un mejor servicio.

Por si esto fuera poco, durante 2016 hemos visto cómo la Comunidad de Madrid abría expedientes a dos conductores de la plataforma multándolos con 4.000€ a cada uno. Asimismo, también preveía sanciones de 8.000€ contra la plataforma de viajes compartidos. Como resultado, la plataforma optó por denunciar a España ante la Secretaría General de la Comisión Europea por considerar vulnerado su derecho a la libre prestación de servicios y su libertad de establecimiento dentro del territorio de la Unión Europea.

El homesharing, también protagonista

Mientras, y de manera paralela, otro juez daba la razón a Airbnb y anulaba dos multas impuestas por la Generalitat de Catalunya en 2014 a la plataforma por prestar servicios turísticos  sin contar con la habilitación correspondiente. El juez apelaba al vacío normativo con respecto a la economía colaborativa y la prestación de servicios de la sociedad de la información que inciden en sectores regulados y cuya actividad depende de la autorización de las administraciones públicas.

El magistrado, de manera similar a lo que alegaba el juez de BlaBlaCar, reconocía en su auto que la economía colaborativa “desborda” las previsiones legales, pero que ello no puede resolverse mediante “sanciones prospectivas. Tiempo ahora quizás para sentarse a dialogar, entender e innovar en regulación.

Daño al sector

Mientras ocurrían estos hechos, nuestro país se ponía a la cabeza en cuanto a polémicas en un sector que, de manera general, y como indica la Comisión Europea, puede aportar una importante contribución al crecimiento y el empleo en la Unión Europea si se fomentan y desarrollan de forma responsable.

En ese mismo comunicado de la Comisión Europea, también se presentaron orientaciones a fin de que los consumidores, las empresas y las autoridades públicas puedan participar con confianza en la economía colaborativa. Como vemos, nada más lejos de la realidad en nuestro país. Veamos los motivos:

  • A nivel usuario, acciones como las de la Comunidad de Madrid contra los dos conductores dados de alta en BlaBlacar crean inseguridad a la hora de adoptar nuestro papel de ciudadanos productores, rol al que muchos pensamos que tenemos derecho. Si ya produce dudas el sistema que tenemos para pagar impuestos por los ingresos generados a través de estas actividades, sumado a la eterna pregunta de si hay que darse de alta como autónomo o no, incluir multas en la ecuación genera barreras casi insalvables.
  • A nivel emprendedor, ya indicaba en un artículo de principios de enero que las diversidad de regulaciones limitadoras  de cada una de las  Comunidades Autónomas, las multas, los juicios y las prohibiciones, no presentan el mejor escenario para el desarrollo de un espíritu emprendedor, ni favorecen y fomentan las inversiones necesarias para el crecimiento de proyectos. La fuga de talento es una de las consecuencias más inmediatas. Nada nuevo que añadir en este sentido. No sólo no fomentamos esta actividad, sino que le ponemos palos en una ruedas que en España tienden más a ser cuadradas.
  • A nivel inversiones, la posible disminución de masa crítica en los marketplaces debida a la inseguridad de los usuarios en casos como los de la Comunidad de Madrid reduce la rentabilidad potencial y por tanto su atractivo. La falta de fomento del emprendimiento debido a la falta de ayudas y la inseguridad de los emprendedores perjudica la percepción de la Marca España como país interesante para el desarrollo de hubs de startups y destino de inversiones . Todo lo anterior se suma al obvio aumento de riesgo que supone invertir en una startups que no sabes si van a prohibir. Incluso a nivel de financiación a través del crowdfunding, los ciudadanos inversores, menos conocedores de los entresijos del sector, podrían ver con reticencia invertir su dinero en según qué proyectos innovadores.

La fórmula de la disrupción Marca España

Para los que llevamos ya algunos años en el sector – OuiShare acaba de celebrar su quinto aniversario el pasado mes de enero – parece clara una fórmula que se repite en la historia de la disrupción colaborativa y que tiene sus orígenes en Ghandi: primero te ignoran – estos son cuatro hippies -, cuando ves que creces te insultan – esto es economía sumergida -, cuando ven que sigues creciendo intentan prohibirte – tema central de este artículo – y, tras la desestimación de las respectivas demandas, toca la asimilación y la búsqueda de creación de sinergias.

Buscando el interés general, la mejora de nuestra imagen de cara al exterior y el fomento de la innovación, propongo dejar esas etapas atrás, saltarnos esos pasos, y centrarnos directamente en las oportunidades de sinergias para innovar en productos y servicios para esta nueva demanda existente y mucho más exigente y conectada.

Al igual que para innovar en las diferentes regulaciones, de cara a crear sinergias desde el principio y saltarse los pasos anteriores, hay múltiples ejemplos en otros países de nuestro entorno de sectores beneficiados por las startups colaborativas de los que se podría aprender y que se podrían adaptar.

Por poner un ejemplo del sector afectado por la noticia, en Alemania, Mitfahrgelegenheit (también conocida como Carpooling.com fuera de ese país) buscó desde el principio (año 2001) – y encontró – oportunidades de crecer junto con Deutsche Bahn (similiar a nuestra Renfe), la compañía de alquiler de vehículos Avis y los autobuses interurbanos. A través de su web ofrecía alternativas tradicionales para viajar de A a B cuando no había opciones entre los usuarios y añadía, además, descuentos.

Riesgo vs. oportunidad

Para todos los incumbentes hay una oportunidad de mejora en los servicio prestados. Para todas las personas, una mejora en los servicios que recibimos y el número de opciones que tenemos, tanto de consumir como de producir. El mundo está cambiando a pasos agigantados y ya de por sí es difícil adaptarse de manera individual. Como he dicho y seguiré repitiendo, hace falta quitarnos los miedos y prejuicios, y que tanto las  administraciones públicas, como las empresas del sector tradicional, las startups, think tanks y asociaciones nos sentemos a hablar y encontremos vías de convergencia.

En definitiva, hay que celebrar esta noticia que a muchos nos alegró el fin de semana. Aún así, no hay que perder de vista los daños generados a un sector que no termina de dejar atrás las polémicas en lugar de centrarse en los beneficios que aporta. Por supuesto hay que reducir las externalidades negativas que produce, que existen y en algunos lugares son graves, pero como lo son en todos o la mayoría de los sectores y actividades. La solución pasa por abordarlas desde el diálogo, la comprensión de qué se está tratando, y la búsqueda en conjunto de soluciones para el interés general.

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Fundador de startupscolaborativas.com y conector en OuiShare. Emprendedor y consultor especializado en el sector colaborativo. Entusiasta de los sistemas que empoderan a las personas, los modelos de negocio innovadores y los emprendedores sin miedo a equivocarse. Sígueme en twitter @PakoBautista

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