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Som Mobilitat, la solución está en las personas

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Som Mobilitat, la solución está en las personas

Som Mobilitat nace con la finalidad de ofrecer un servicio y, a la vez, una solución para la movilidad sostenible. Se trata de una comunidad cooperativa catalana que ofrece herramientas de movilidad a sus socios poniendo a su disposición un servicio de coche compartido en dos modalidades diferentes: carsharing – donde el vehículo lo adquiere la cooperativa y lo alquilan los socios – y compra y comparte – donde el vehículo es adquirido por uno o varios socios para su uso compartido y para alquiler a otros socios.

Som Mobilitat

Som Mobilitat es una cooperativa de consumo sin ánimo de lucro. Más allá de la definición de su forma jurídica, se trata de un proyecto que ofrece soluciones de movilidad sostenible a sus socios haciendo uso de coches eléctricos compartidos por la comunidad. De momento, sólo operan en Barcelona pero tienen planes para crear puentes con otros proyectos en otras comunidades e incluso a nivel europeo (en concreto Holanda y Bélgica).

En la cooperativa, los socios tienen dos opciones para el uso del vehículo. O bien utilizar uno adquirido por la propia cooperativa – esto es, los socios en conjunto – y pagar por el uso (alrededor de 4,5€/hora). O bien uno o varios socios adquieren un utilitario para uso compartido entre ellos (no es difícil imaginar a los miembros de un coworking en esta situación) y lo pueden poner en el alquiler para otros socios, quedándose la cooperativa en esta transacción el 15%, de manera que se puede rentabilizar la compra del vehículo y optimizar su uso.

Etapa

Actualmente se encuentran implementando una prueba piloto en Mataró (Barcelona) para terminar de conectar el vehículo que han adquirido con la aplicación, de manera que el alquiler resulte lo más eficiente posible y su uso sea similar al que ya se está efectuando con otros proyectos del sector carsharing, tipo Bluemove o Respiro en Madrid.

Para seguir reforzándose, a finales de la semana pasada finalizaron su aceleración en La Comunificadora, proyecto de Barcelona Activa para incubar y desarrollar proyectos del sector colaborativo. Tras su paso por este programa, han afianzado su modelo de negocio, profundizado en el uso de licencias abiertas y sus beneficios y confirmado que el crowdfunding es una opción muy adecuada para este sector. De hecho, actualmente tienen abierta una campaña en la plataforma Goteo.

Financiación a través de crowdfunding

Con esta campaña, en la que se puede colaborar tanto de forma económica, como difundiendo la información entre medios de comunicación locales, o bien convirtiéndote en conector/a del proyecto en tu territorio, buscan conseguir lo siguiente:

      1.- Contribuir al desarrollo de la plataforma de movilidad eléctrica compartida de Som Mobilitat.
      2- Financiar la integración de la plataforma en una red de cooperativas europeas de movilidad eléctrica.
      3.- Ayudar a acelerar la llegada de la movilidad 100% eléctrica compartida en toda España.
      4.- Crear una alternativa social y cooperativa de movilidad eléctrica compartida.

Para ello, ya han reunido a fecha de publicación de este artículo más de 22.500 €, que es la cantidad mínima solicitada, a través de casi 200 co-financiadores. Ahora van a por la óptima, que serían 48.000 €.

Por si os interesa, la campaña finaliza el 6 de febrero, así que aún estáis a tiempo de participar.

De manera paralela, están estudiando y proponiendo opciones para crear sinergias con ayuntamientos, hoteles y gasolineras, sobre todo para temas relacionados con el parking de los vehículos, uno de sus grandes retos. Claramente, explorar esta opción con el sector tradicional para resolver este reto tiene todo el sentido del mundo. Aquí, como debería estar claro a estas alturas, las administraciones públicas y las empresas tradicionales tienen mucho que aportar para ser parte de la solución.

Funcionamiento de la cooperativa

Tengo que reconocer mi especial interés en esta parte, ya que era la primera vez que escribía sobre este tema. Acostumbrados como estamos a organizaciones tradicionales, quería conocer diferencias y similitudes entre una startup al uso y una cooperativa que ofrece un servicio similar al que están desarrollando las primeras.

Los propietarios son los y las socias de la misma, que a cambio de su capital aportado reciben una rentabilidad del 2,5%, y que se reúnen en asamblea una vez al año para votar los temas fundamentales. Hay un consejo rector, elegido por la asamblea, que es el encargado de implementar las directrices marcadas por los socios respetando los estatutos de la cooperativa. Por último, está el equipo técnico, cuya misión es encargarse de las operaciones del día a día. Este equipo está liderado en cada área por una persona experta en la materia de su responsabilidad.

Diferencias

Una de las principales diferencias con una empresa con la típica forma jurídica incluídas de las sociedades de capital (SL, SA y Comanditaria por Acciones) es que si la asamblea no está de acuerdo con la gestión llevada a cabo por los diferentes órganos encargados de la misma (consejo rector o equipo técnico) puede decidir mediante una votación – en la que cada persona representa un voto independientemente del capital aportado y en la que también participan los afectados – su destitución.

En este sentido, en una sociedad anónima o limitada también se decidiría a través de votos, pero estos estarían representados por el capital suscrito y pocas personas podrían tener buena parte del poder por el hecho de estar en posesión de una mayoría de acciones o participaciones.

My two cents

Siguiendo con las diferencias, otra de ellas – y que a priori podría parecer una desventaja – son las opciones a la hora de buscar financiación. Una cooperativa puede financiarse a través del capital de los socios – que a diferencia de lo que ocurra en otras sociedades de capital no serían fondos propios como tal, ya que cuando el socio/a se va tiene derecho a su devolución, y se asemeja más por tanto a la deuda -, a través de títulos participativos o a través de la emisión de obligaciones (estos dos últimas opciones son deuda que adquiere la cooperativa, con algunas características en cuanto a los rendimientos que las diferencian).

Las obligaciones, por cierto, según la Ley 5/2015 de Fomento de la financiación empresarial, está previsto que se puedan emitir a través de plataformas de crowdfunding. De hecho, ya funcionan en Reino Unido a través de plataformas conocidas en España.

Comentaba que, a priori, podría parecer una desventaja las limitaciones en cuanto a financiación, ya que por ejemplo una cooperativa no puede crear una campaña de equity crowdfunding o que entre un inversor capitalista al uso, que son en principio las formas más utilizadas para levantar grandes capitales.

De todas formas, viendo las cifras que consiguió la también cooperativa Som Energía – de la que forman parte muchos miembros de Som Mobilitat y viceversa – para la adquisición de un proyecto hidroeléctrico o para la construcción de una planta solar, parece claro que, efectivamente, estas otras alternativas a su disposición no suponen un perjuicio para el desarrollo de proyectos. De hecho, son opciones también muy potentes y basadas, siendo coherentes con el sector, en los pares y su participación activa.

La pregunta que me hago, y sobre la que escribiré en futuras entradas, es si este modelo es extrapolable a otros sectores no estratégicos de la economía colaborativa, como efectivamente lo son la energía y la movilidad, tal y como ya se está intentando hacer a través de iniciativas de Platform Cooperativism (o cooperativismo de plataforma).

¿Opiniones?

#StartupsColaborativas

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Fundador de startupscolaborativas.com y conector en OuiShare. Emprendedor y consultor especializado en el sector colaborativo. Entusiasta de los sistemas que empoderan a las personas, los modelos de negocio innovadores y los emprendedores sin miedo a equivocarse. Sígueme en twitter @PakoBautista

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