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Chopin y la marcha fúnebre por el turismo mallorquín

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Chopin y la marcha fúnebre por el turismo mallorquín

La ciudad de Palma, por obra y gracia de su Ayuntamiento, ha prohibido, a partir del próximo mes de julio, el alquiler en viviendas turísticas para las viviendas plurifamiliares, dejando esta posibilidad abierta para las unifamiliares. En plena entrada de la temporada alta, se prohíbe una actividad que genera riqueza y contribuye a la distribución de la misma y del turismo en las islas.

Por qué lo llaman regulación cuando quieren decir prohibición

Queridos políticos a los que os pagamos el sueldo con nuestros impuestos para que facilitéis el que podamos seguir generando valor y así poder seguir pagándoos el sueldo con nuestros impuestos, un dato: hay regulación más allá de la prohibición.

Efectivamente, hay ejemplos en otras ciudades que han llevado a cabo una regulación, si bien limitativa, más interesante de cara a no cerrar la puerta a una actividad que, si bien genera conflictos, al igual que toda la actividad turística, también genera y distribuye la riqueza. Sin ir más lejos, en Berlin -ciudad que está sufriendo graves problemas relacionados con la vivienda- se pondrá en marcha el próximo mes de mayo una normativa que distingue entre la actividad profesional y el homesharing particular.

Según el Tribunal Administrativo de la ciudad, la actividad particular no tiene impacto sobre el mercado de la vivienda y, en consecuencia, permite alquilar la principal 182 días al año, limitando a 90 días la segunda vivienda tras la obtención de un permiso específico. San Francisco es otro ejemplo de regulación que fomenta el homesharing -permite compartir la primera vivienda todo el año- y limita la actividad especulativa. Por supuesto, estas regulaciones van acompañadas del respectivo acuerdo para el pago de tasas e impuestos a la actividad. En España tenemos un buen ejemplo con Andalucía y los acuerdos alcanzados con Airbnb a comienzos del presente año.

Molestias a los vecinos

Una de las causas aducidas para defender esta prohibición son los conflictos que se generan en las viviendas vacacionales y que afectan a los vecinos. Partiendo de la base de que esta es una preocupación que nos afecta a todos, se está obviando que hay millones de turistas que no van “buscando liarla” durante sus vacaciones. La reputación es un activo del que disponen las plataformas y que habría que poner en valor para intentar mitigar esos efectos no deseados.

Algunas plataformas ya han abierto canales para que los vecinos puedan comunicar molestias sufridas y poder así tomar medidas. Esta vía debería seguir siendo explorada también mediante la introducción, por ejemplo, de sanciones a los anfitriones que descuiden a quién ceden su hogar.

Asimismo, se culpa a estas plataformas de provocar la turismofobia en las diferentes ciudades debido a la gentrificación y turistificación que produce este tipo de turismo. Este servidor tuvo el placer de estudiar Turismo en Palma de Mallorca a principios de la década pasada, cuando ni Airbnb, ni HomeAway eran ni una idea en la cabeza de sus creadores, y ya por entonces la vivienda tenía unos precios desorbitados (producidos actualmente por la modificación de la LAU, aumento de demanda tras crisis, escasez de oferta, endurecimiento de condiciones hipotecarias y participación en el mercado de viviendas turísticas de grandes fondos que especulan con estos activos y reducen su oferta), había brotes de turismofobia, llegando incluso a presenciar agresiones a turistas por el simple hecho de ser “guiri”, existía el balconing (con denominación de origen Balear) y había zonas de la isla que era mejor no pisar, como pueden ser especialmente Magaluf (Calviá) o, menos conflictivas pero totalmente turistificadas, El Arenal o Palmanova. En ambas zona conviven desde hace décadas hoteles y residencias habituales y nunca el sector hotelero se preocupó tanto como hoy, a causa de las viviendas de uso turístico, por la convivencia entre los vecinos y los turistas.

En relación a esto, la zonificación no parecía -a mi juicio y a priori- una mala idea, ya que tenía en cuenta los diferentes momentos que viven las diferentes zonas, algunas saturadas y otras sedientas de turismo. Como toda idea, depende de su ejecución y de ver a quién sirve. Cuando el interés general no está en el punto de mira o la información de la que se dispone no es completa, ocurren cosas como la que hoy copan este medio. Claramente, no se han tenido en cuenta las diferentes zonas de la misma Ciutat de Palma, ni las diferentes épocas del año, como si siempre fuese temporada alta. El hecho de que se permita únicamente alquiler a viviendas unifamiliares deja claro que el turismo en la isla sigue siendo cosa de las clases pudientes.

Sector turístico en Mallorca

Mallorca comenzó hace 60 años a desarrollar una fuerte industria turística gracias a que se esforzó en entender al turista y ofrecerle lo mejor que tenía, y a unos emprendedores que comenzaron conduciendo y dirigiendo flotas de autocares y asistiendo a turistas a través de agencias de viajes, para después crear las grandes cadenas hoteleras, hoy grandes protagonistas del sector. Actualmente, Mallorca recibe al grueso de los 14 millones de turistas que visitan las Islas Baleares (datos de 2017) y sufre de una fuerte estacionalidad que se resume en estos datos extraídos del INE de 2016: con respecto a los establecimientos hoteleros abiertos en el mes de agosto (en total 1317), en enero hay un 8,2% de ellos abiertos, febrero un 13%, marzo un 23%, abril un 40,31%, mayo, junio, julio y septiembre están por encima del 90%, octubre un 75%, noviembre un 13,28% y diciembre un 10,47%.

En cuanto a cómo afecta esto al empleo en el sector hotelero, los datos hablan por sí solos: con respecto a los 56.894 empleados en el mes de agosto, en enero tenemos un 4,53% de ellos trabajando, en febrero 8,7%, marzo 20,21%, abril 34,39%, mayo 80%, junio, julio y septiembre por encima del 90%, octubre 71%, noviembre 8,12% y diciembre 5,73%.

Estos datos reflejan la fuerte dependencia del modelo sol y playa tradicional, contra el que se ha intentado luchar y al que no se ha logrado vencer, y la centralización de la riqueza en pocas manos y en poco espacio y tiempo. La viviendas turísticas, bien gestionadas y reguladas, permiten la distribución en el espacio y el tiempo -disponibles en principio todo el año por no tener que soportar los altos costes fijos de las hoteleras- de los turistas y, por tanto aumentan la generación y distribución de la riqueza mientras disminuyen el impacto de la actividad.

Además de en las familias que complementaban sus ingresos con la actividad, ya se están notando los efectos en los comercios situados en zonas donde no hay hoteles y que estaban recibiendo visitantes que consumían en sus negocios. Efectos que serán extensibles a otras zonas de la isla, que dependen en buena parte del turismo que llega a Palma, y donde también notarán la bajada los sevicios de rent-a-car, que permitían conocer el resto de maravillas que contine Mallorca.

El turismo español necesita un sector hotelero innovador

El pasado día 21 de abril tuvo lugar en Madrid un evento organizado por CEAJE con actores del sector turístico. La última mesa fue sobre los nuevos modelos surgidos de las plataformas. Estuvo presente Sergio Vinay de Airbnb, que contó cómo en otros países el sector hotelero ve en Airbnb un aliado para poner en valor sus activos infrautilizados, y HomeAway, también con un discurso conciliador y centrado en la búsqueda de soluciones. También estuvieron presentes integrantes de las hoteleras, cuyo discurso se centró única y exclusivamente en pedir mismas reglas para mismos servicios. Salvo contadas excepciones, como ocurrió en 2014 con Kike Sarasola y la creación de Bemate, la patronal del sector no tienen visión para innovar, más allá de pedir restricciones regulatorias de todas las formas habidas y por haber.

Mientras, cadenas como Marriott van de la mano de startups como Hostmakers para explorar los beneficios del homesharing en su modelo de negocio y en el turismo con un proyecto de seis meses para intentar ofrecer al cliente lo que saben que está demandando. Teniendo en cuenta que en este evento se puso de manifiesto que los hoteles individuales están adelantando a las cadenas por la izquierda y por la derecha, ¿Cuánto le durará y cuánto le costará seguir con la estrategia de la avestruz al sector hotelero y, por arrastre, al sector turístico español? ¿Cuándo contribuirán a que España se suba a la ola de la innovación con ellos de la mano y que, de esta manera, también a nivel tecnológico seamos dueños y beneficiarios de nuestro propio turismo en lugar de depender íntegramente de startups extranjeras?

My two cents

Uno de los viajeros más ilustres de la historia de la isla fue el genio Chopin. El compositor pasó tres meses en Mallorca debido a motivos de salud. Tras alojarse en un hostal durante los primeros días de su llegada, pasó a ocupar la casa del por entonces cónsul francés Pierre-Hippolyte Fluir. A los pocos días de compartir hogar, alquiló una finca (Son Vent) a las afueras de Palma (Establiments). Tras detectársele tuberculosis, volvió a casa del cónsul, hasta que finalmente visitó y se enamoró de la Cartuja de Valldemossa (abandonada por la fuerza por los monjes cartujos tres años atrás), donde se alojó hasta el final de su visita (febrero 1839).

Durante ese invierno en Mallorca, e inspirado por el entorno, el músico compuso la mayoría de sus Preludios, la Polonesa en Do menor, op. de 40, o la Mazurca en Mi menor, op. 41 nº 2, entre otras composiciones. George Sand, la escritora francesa que escribía bajo ese pseudónimo, y su amante y compañera de viaje por entonces, se inspiró tiempo después para escribir la obra “Un invierno en Mallorca”. Tras su estancia, Chopin quedó ligado a Mallorca y Mallorca a Chopin.

En Palma de Mallorca, hoy día, no hay nada nuevo bajo el sol. Hoy, nada de eso habría sido posible. Chopin, como mucho, habría compuesto una marcha fúnebre por el turismo mallorquín.

Foto de portada (Sa Foradada, Valldemossa) by Carlos ZGZ

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Viviendo en el futuro del trabajo como consultor, blogger, autor, profesor y speaker especializado en el sector colaborativo. Fundador de startupscolaborativas.com y conector en OuiShare. Entusiasta de los sistemas que empoderan a las personas, los modelos de negocio innovadores y los emprendedores sin miedo a equivocarse. Sígueme en twitter @PakoBautista

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